DREAMS OF AGONY - A Forgotten Tale

El mundo de la música, en particular el de la música asociada al metal y todas sus variantes que podemos pasar horas enumerando, está pletórico y rebosante de ángulos distintos sobre cómo se quieren plasmar las ideas en los proyectos. Cuando un grupo decide crear un álbum desde cero, se plantean muchas dudas: ¿qué queremos transmitir, qué recursos emplearemos para ello? ¿Iremos a lo sencillo y contundente, o a lo complejo y multi-dimensional? Sin duda, estas son las cuestiones que acaban por definir el ADN de un álbum, qué es lo que lo hace vibrar y brillar con luz propia, qué es lo que lo hace distinguirse. A Forgotten Tale, cortesía de Dreams of Agony, es un disco que, sin duda, brilla con luz propia, aún a pesar de los fallos que nos podemos encontrar en él, ya que puedo decir con total seguridad que hace mucho que no escucho algo parecido a lo que nos ofrecen.

"A Forgotten Tale es un disco que brilla con luz propia"

Me gustaría empezar resaltando los fallos que detecto en el trabajo, y me permito también destacar que son fallos que caben esperar ver en un grupo que está dando sus primeros pasos en este mundo. En primer lugar, algo que podemos detectar en los primeros minutos del disco, resulta tedioso encontrarse con que el número de repeticiones de los segmentos individuales es elevado, llevando al desgaste de la paciencia del oyente, y me precio de ser una persona paciente. Las estructuras de las canciones, y por extensión, del disco entero, son confusas, con una fluidez escasa, lo cual resiente a la calidad global del mismo.  


Sí que diré, sin embargo, que las ideas que hallamos dentro de dichas estructuras son harto interesantes (si bien algunas se ejecutan mejor que otras), e incluso algunas de las ideas aplicadas sobre la estructura cabe destacar como brillantes, ya que, por ejemplo, es raro encontrarse con grupos ya no lo suficientemente capaces de escribir canciones con una estructura lineal (con ello quiero decir con escasa o nula recurrencia de segmentos, lanzando nuevas ideas a cada giro), sino lo suficientemente valientes, ya que esto suele ser un terreno maldito reservado a los audaces capaces de escribir un álbum concepto y de ejecutarlo con soltura. Que estos debutantes hayan tenido las agallas de hacer esto (el tema Renascence es un ejemplo perfecto) demuestra que son un grupo con una idea, con un plan, y con los deseos de verlo realizado, algo siempre loable cuanto menos.  

Asimismo, la variedad de color musical que nos encontramos dentro de A Forgotten Tale es simplemente deliciosa. Está claro que es un grupo que no tiene miedo de emplear escalas, cadencias, y trucos inusuales para sorprender gratamente al oído, para estimular las imaginaciones y hacer que nos den ganas o bien de coger nuestras espadas o nuestras guitarras y ponernos a componer. No es igual de variado, sin embargo, el rango de timbres que nos encontramos dentro de la voz, lo cual es verdaderamente frustrante, ya que es indudable que la vocalista sabe lo que hace. Cantar un álbum entero en un rango de soprano lírico es todo un logro admirable, eso no lo discuto.  

"Dreams Of Agony despliegan un auténtico abanico de color musical". 


Sin embargo, esto no hace sino detraer de lo que esta pedazo de vocalista nos puede ofrecer. Para empezar, vocalizar en este rango siempre va a ser difícil, por lo que gran parte de la letra va a ser completamente ininteligible. No es hasta Tears of Oblivion, nada menos que el quinto tema, que podemos entender qué es lo que se nos está contando (cabe destacar que en un esfuerzo muy competente en inglés), y a la vez, el contraste con una melodía en un tono algo más grave también es un descanso muy agradecido, así como un contraste muy efectivo. Si una recomendación les daría para su próximo trabajo, es el de variar más a menudo, encontrar contrapuntos vocales, cualquier cosa que les permita elevar la calidad de su música, la cual es sin duda única.  

"Sublime trabajo de los teclados, que consigue desdibujar la línea entre la realidad y la imaginación".

Por otra parte, me gustaría hacer hincapié en que el trabajo de las guitarras podría ser mucho más elaborado. Si bien cumplen su rol, como guitarrista, no puedo evitar fijarme en cuando una guitarra simplemente es un acompañamiento y cuándo de verdad se permite que el músico exprese su voz, y en este caso, da la sensación de que las guitarras están puestas al servicio de las canciones. Esto no quiere decir que hayan ocasiones particulares en las que brille la calidad de las mismas, pero a menudo parecen estar en segundo plano, dejando que sean la voz y los teclados quienes se luzcan. Y a colación de esto, me gustaría resaltar que, en efecto, el trabajo de los teclados es sublime, ya que a menudo son los responsables de desdibujar la línea entre la realidad y la imaginación, entre nuestro mundo y el de la historia que nos está siendo contada.


En resumen, nos hallamos ante un interesantísimo álbum que, sin obviar sus pequeñas lacras, recomiendo escuchar, si bien con un granito de sal, tomándonoslo como lo que es: un primer esfuerzo, producto de la ilusión y el tesón de sus integrantes, los cuales han conseguido crear algo verdaderamente especial, y que si nos centramos en los positivos, tiene mucho donde disfrutar.

Serrant