TRALLERY - Spiritless

A la grandísima mayoría de los fans del metal parece gustarle el thrash metal, y una enorme fracción de esa demográfica parece estar, haber estado, o al menos, haber intentado formar parte de un grupo de thrash en algún momento. Y no es difícil entender por qué: el subgénero tiene un innegable atractivo: sea por la agresividad, la energía, o los temas que trata, además de que algunas de las bandas más influyentes del metal lo practican, de un modo u otro, el thrash metal conecta con muchas almas. Sin embargo, hacer buen thrash no es nada fácil. ¿Y hacer buen thrash mezclado con otros subgéneros o estilos? Una tarea titánica, cuanto menos. Lo cual me lleva a querer quitarme el sombrero cuando los chicos de Trallery lo consiguen casi sin esforzarse apenas. 

"Las composiciones de Trallery son sencillamente brillantes, y una auténtica gozada de escuchar"

El aspecto más inmediatamente destacable de esta banda son, sin duda las composiciones intrincadas y laberínticas que buscan integrar cada una de los estilos de los que esta banda hace gala en cada uno de los riffs y segmentos del álbum. Si bien esto hace que estas composiciones sean una auténtica gozada de escuchar, a veces pueden volverse difíciles de seguir para según qué público, puesto que tienden a alargarse más allá de lo esperado o a dar giros difíciles de comprender, y mientras que esto es una verdadera mina de oro para algunos, a otros les resultará apabullante.


Por otra parte, la plétora de contrastes que cada tema presenta refuerza las ya solidísimas estructuras de cada segmento individual, y les permite a los chicos de Trallery explorar y expandir los límites de lo que cada tema puede incluir, empujando dichos límites hasta el punto de ruptura y dando libertad a su desbordante creatividad, la cual supura por todos los poros del álbum. Y, por supuesto, cada segmento está cargado a rebosar de pura adrenalina; me imagino a los músicos tocando estas piezas en directo, y no puedo evitar imaginármelos tocando con una saña y un desprecio que de seguro se vuelven palpables en el ambiente.

Es difícil equivocarse respecto a la procedencia de las influencias de la banda, ya que la destilada esencia del thrash ochentero (el inicio de Scavenger Crow recuerda a Damage Inc de Metallica) y el groove metal más puro mezclada con los intricados diseños de estructuras que recuerdan al death metal en ocasiones hará las delicias de los más exquisitos y entendidos en estos temas, ya que ni un solo tema del álbum decepciona a la hora de hacernos querer mover el esqueleto. 

"Cada tema del disco brilla con fuerza propia al forzar los límites de lo que un tema puede, o siquiera debería ser"


Un aspecto que me llama mucho la atención (de nuevo, reminiscente del thrash ochentero) es el estilo que decide emplear el cantante. Como es de esperar, escupiendo agresividad en cada nota, el cantante opta por no emplear los manidos griteríos del thrash más moderno, y en su lugar, opta por un acercamiento más genuino; forzando la voz, sí, pero a la vez infundiéndola con toneladas de personalidad, sonando altanero y despectivo, sensaciones que todo buen grupo de thrash debería evocar, y más importantemente quizás, provocar en sus aficionados. Por no decir que los tonos más suaves que emplea la voz durante los contrastes lentos de algunos temas complementan a los instrumentos brillantemente, reforzándose mutuamente, y dejando claro que estos contrastes en los temas no son un accidente, que son total e intencionadamente deliberados.

"La producción le da un sonido descarnado al disco, y ofrece una solidísima base desde la cual los músicos pueden proyectar sus ideas"

Si a esto le sumamos una producción de sonido que sienta como anillo al dedo al estilo del disco, es decir, agresiva, descarnada, y visceral hasta el extremo, no queda sino una verdadera vorágine sónica, y salvo algunos pequeños matices mejorables (como de costumbre en álbumes de este estilo, la batería podría beneficiarse de sonar algo más intensa), el sonido que Trallery ofrecen en este formato no es menos que sublime, lo cual hace aún más disfrutable el resto de factores positivos que la banda nos ofrece en este trabajo, combinando la sólida base de una producción que se adecua al estilo musical con una música que se eleva hasta la estratosfera gracias a ello


Si algo encuentro a faltar en este trabajo es una escasez lamentable de solos, sobre todo cuando nos ponen la miel en la boca con el solo absolutamente brillante de Scavenger Crow, el cual no es solo una exposición de la habilidad técnica de su autor, sino de la personalidad y excentricidad que se puede imprimir en un solo, algo de lo que muchos solistas podrían aprender. Entiendo que quieran expandir más su faceta groove, pero también opino que ambas facetas no son mutuamente excluyentes, y que, combinadas, podrían haber hecho del álbum una auténtica joya para guardar. Sin embargo, esto es un fallo menor en lo que, en todos los demás respectos, es un disco sorprendente, chispeante, con vida propia, y que recomiendo encarecidamente.

Serrant  

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