STANBROOK - Primer LP Homónimo

Cuando una nueva banda aparece casi de la nada constituida por miembros de otras bandas (o como artistas en solitario) ya conocidas o de éxito y renombre, se les denomina como súpergrupos. Este concepto, sin duda, es un arma de doble filo, ya que a veces se dan de la mano artistas de gran calibre que funcionan juntos como una máquina bien engrasada de producción musical de calidad, mientras que otras veces, las personalidades y las ambiciones individuales chocan entre sí dando pie a caóticas carreras que acaban en la desgracia antes de empezar. Por suerte, este no es el caso con Stanbrook, una banda formada por miembros que esconden un pedigrí tan selecto como exquisito cuya unión recuerda a una reacción alquímica que convierte en oro todo lo que toca. 

El LP autotitulado de Stanbrook nos da la bienvenida con una intro de melancólicas guitarras acústicas con arreglos corales de fondo nos introducen al LP, preparando una atmósfera de añoranza, que se ve intensificada con el añadido de una guitarra con algo más de drive que nos lleva de la mano mientras desgrana una melodía de manera casi somnolienta. Se escucha, entonces, el informe militar que anuncia el fin de la Guerra Civil española, tras lo cual se unen el bajo y la batería a la mezcla, mientras la guitarra va, poco a poco, intensificando la dinámica del sonido del grupo con fraseos cada vez más rápidos

"Stanbrook reúne a miembros selectos de bandas de éxito y renombre con un pedigrí tan selecto como exquisito"


No es hasta el desgarrador grito de guerra de Alfonso (quien sigue teniendo una voz envidiable que ya quisieran tener muchos jovenzuelos novatos y que recuerda a un Andi Deris ¡con menos helio en el cuerpo) que el grupo no se lanza al ataque, con un riff de guitarra mezclado con melodías en la voz que recuerdan a Sabaton, una comparación que se acaba de establecer durante los puentes con voces en coro que recuerdan a los cantos de los marineros de la Rusia Soviética, y aún más se puede establecer esta conexión cuando la temática histórica centrada en conflictos bélicos queda más que patente tras tanto el discurso sobre el fin de la guerra como la historia del carguero que da nombre al grupo y al álbum. Sin embargo, esta comparación no es sino fruto del azar más fortuito, puesto que, si bien los grupos comparten algo de terreno en la tierra de nadie que es la mezcla entre power y heavy metal con temática bélica, las influencias y estilos de ambos son completamente diferentes, y sin duda, Stanbrook presenta un corte distintivamente nacional que no dejará indiferente a ninguno de los rockeros de la vieja escuela que se han criado con grupos como Obús, Barón Rojo, o Lujuria (cabe destacar que gran parte de los miembros de Stanbrook una vez fueron parte de la mítica Acero)

"Pese a aglutinar lo mejor del power y el heavy metal con temática bélica, Stanbrook también presenta un corte distintivamente nacional"

Pero tampoco sería acertado encasillar a esta banda dentro de ese ámbito, puesto que se distinguen y dignifican como una vertiente propia, en gran parte gracias a las aportaciones de sus miembros más jóvenes, los cuales también vienen de tocar en otros estilos (notablemente, el bajista y productor, Luis Varó, fue el bajista de la legendaria banda de black metal Mortis Cruentus).


Sin lugar a dudas, uno de los puntos fuertes de Stanbrook son las composiciones, y lo digo porque quien fuese que estuviese a cargo de la edición de los temas se encargó de ello con unas tijeras afiladas como cuchillas. No parece haber ni un solo segmento del disco que sobre, ni un riff fuera de lugar, ni un puente que no cumpla con su función, algo que sin duda viene como fruto de la experiencia conjunta de los músicos, que no es poca. Incluso el corte instrumental ubicado a mitad de disco, 25 de Mayo, está colocado en el disco con experto juicio. Asimismo, la variedad temática y musical entre los temas es tan rica en detalles y matices como los que se pueden apreciar en el elenco de influencias que la banda pone de manifiesto, y las transiciones entre segmentos llegan a ser auténticamente espectaculares, algo de lo que el tema Palo Tras Palo es especialmente notorio.

Se dijo una vez que los viejos rockeros nunca mueren, y Stanbrook lo demuestran con creces, dando el máximo de sí incluso tras la larga carrera de 30 años de la banda Acero. Sin embargo, y entiendo que esto puede ser una opinión basada en gustos personales, siento que algunos temas se alargan de más en repeticiones de estribillos y coros, aunque también entiendo que esto es una característica tan intrínseca al estilo de música que los miembros de Stanbrook exponen que criticarlos por ello sería un auténtico oxímoron. Además, para quienes disfruten tanto de este álbum como lo he hecho yo, esto solo significa que los 13 temas que trae el disco darán aún más tiempo de escucha.  

"Uno de los puntos fuertes de Stanbrook son las composiciones, hechas con experto juicio y el mayor de los cuidados"


El trabajo de producción de Luis Varó no podría haber estado más acertado a la hora de buscar un sonido que identifique a Stanbrook, mezclando aspectos clásicos con otros más modernos. Sin embargo, de esta mezcla, lo clásico es lo predominante, con un sonido adusto y moderado (que, por otra parte, hace destacar enormemente a los fantásticos solos de guitarra que tanto Luis Frutos como Jordi Cabrera nos ofrecen, los cuales son tan únicos y distintivos entre sí como expresivos y solventes). No pretendo hacer creer que esto sea algo negativo, simplemente es una elección de estilo por parte de la banda para enfocarse a un público concreto. Sin embargo, sí que me gustaría ver un trabajo de esta banda con una producción de corte más moderno y potente, con bajos más resonantes y una batería más agresiva. Se puede intuir, a partir de canciones como Provocación, el rumbo que el grupo puede pretender tomar en el futuro, y es algo que me hace esperar con ansia el trabajo con el que los alicantinos nos deleitarán en un futuro.  

Serrant

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