CENTINELA - El Lamento Del Diablo

Tras casi dos años, el grupo de heavy metal albaceteño característico por su música más afilada que las navajas de su tierra natal vuelve a la carga, ¡y qué carga, señores! Centinela, en El Lamento Del Diablo nos deleita con una compilación de heavy metal con toquecitos de thrash al más puro estilo Iced Earth y un rebosante buen gusto compositivo entrelazado con las agresivas, pero a la vez melodiosas voces de José Cano, cuyo legado en la escena de metal nacional ya ha sido demostrado con creces, y asentado en la psique colectiva de los que componemos dicha escena.

Brevemente me gustaría resaltar mi experiencia con Centinela, a los que tuve el enorme placer de ver en directo en el Leyendas del Rock de 2010. Desde el principio del concierto, su sonido me cautivó; conseguían sin esfuerzo aunar todos los elementos musicales que el grupo del que formaba parte en aquel entonces intentaba aglutinar, y a la vez, dando un auténtico espectáculo desde la austeridad de un conjunto de cuatro personas tocando al máximo de su capacidad sobre un escenario, desechando parafernalias innecesarias (el concierto fue durante el día, así que no pudieron echar mano de muchos juegos de luces), y creando una mezcla visceral y agresiva de heavy metal con ligeros toques de thrash mezclado con una voz rasgada pero capaz de llegar a tonos altos sin problema.

 Es una auténtica lástima que no hayan más bandas tratando de emular este particular estilo musical, puesto que creo que es muy necesario mantenerlo y curarlo, depurándolo cada vez más como han conseguido hacer los albaceteños en esta nueva obra, fruto del buen hacer característico de este grupo mezclado con años de experiencia trabajando con los elementos que les son ya familiares y más que conocidos. 

"Los albaceteños depuran su estilo en este nuevo trabajo"


Desde el principio mismo del disco, se puede intuir un tono verdaderamente oscuro que refuerza la particular imagen del grupo: agresiva y siniestra. No suelo ser fan de las introducciones en los discos, especialmente si no cumplen con ningún propósito más que el de hacer relleno de tiempo para que el álbum llegue a una marca de tiempo determinada y estipulada por convencionalismos superfluos. No es el caso con el primer tema introductorio instrumental de este álbum: de forma sutil y subrepticia, consigue crear una atmósfera inquietante, como la que se puede respirar en los momentos previos a un concierto; no es de extrañar que sean capaces de extrapolar esta sensación del directo al disco, dada su amplia experiencia sobre los escenarios. La composición de dicha intro es exquisita, manteniéndonos en tensión hasta que suena el tema que oficialmente da comienzo al disco (la cual, irónicamente, se llama "La última canción") 

"La producción del disco es intachable"

Y es que desde el primer segundo de este tema, podemos destacar dos características muy positivas de este álbum: la primera, la intachable producción. No debería sorprendernos que una banda con experiencia, estilo definido, y los recursos que hoy en día tienen a su alcance muchas bandas tenga un sonido tan explosivo y resaltado en todos y cada uno de los temas del disco, pero cuando tantas cosas pueden salir mal durante el proceso de elaboración del sonido de un álbum de metal, siempre es agradable ver álbumes que mantienen un sonido pulcro de principio a fin. 


La segunda característica positiva es que el álbum está cargado cual cañón de riffs repletos de ideas de calidad y agresión sublimes; calculados en su composición, y desbocados en su ejecución, ni uno solo de los riffs del álbum desmerece en lo más mínimo, o no aporta algo a la canción de la que forma parte. Además, los albaceteños son capaces de hacer algo curioso con sus riffs, y es crear contrastes entre sus instrumentos además de conjunciones con los mismos; en algunos riffs, los instrumentos asaltan el oído todos a la vez, pero a veces se cederán mutuamente el protagonismo, permitiendo el desarrollo individual de la técnica de cada uno de los músicos, además de las ideas y la capacidad de expresarlas. 

Lo he mencionado anteriormente, pero la composición de las canciones también es de calidad excelsa, fruto de una edición de calidad, precisa, inteligente y capaz. No incluyen nada más que lo necesario para crear las canciones que puedan transmitir las emociones que desean transmitir, y en ningún momento se extienden estas más allá de lo imprescindible, sin caer en repeticiones innecesarias de segmentos o de ideas que ya han sido puestas de manifiesto con suficiente fuerza e impacto. 

"La composición de las canciones es excelsa"


Asimismo, también es notable la variedad de influencias que aúna el grupo en esta compilación, con ritmos y riffs más rockeros en "Me verás", que no hace sino denotar las raíces de las cuales provienen (ellos y todos), y que, al pasar por su filtro de cuchillas y tachuelas, se convierten en un tema de notable calidad melódica y rítmica, contrastante con el post-estribillo más suave, pero de innegable visceralidad, y que consigue hacer del tema más largo del disco un corte que no se hace pesado o repetitivo, aunque se hubiese echado en falta algo más de variedad en las ideas propuestas en el tema. 

Si parece que no tengo gran cosa que criticar sobre El Lamento Del Diablo es porque, en mi modesta opinión, no hay mucho donde criticarles; este cuarteto de fama innegable ha sido capaz de crear un disco casi sin mácula, y que es una auténtica gozada de escuchar, con temas que estoy seguro pasarán a formar parte del repertorio habitual de los directos de Centinela, y que ardo en deseos de escuchar. 

Serrant

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